En el óblast de Cherkasy, en el centro de Ucrania, Artur Nalbandyan, copropietario de la explotación agrícola STOV «Druzhba», gestiona 2.700 hectáreas de maíz, girasol, soja, colza de invierno, cebada y trigo en un paisaje de estepa boscosa. Al ser una zona caracterizada por suelos arenosos y ligeros, la actividad agrícola plantea retos singulares. Los terrenos se calientan con rapidez pero retienen muy poca humedad, lo que exige una gestión milimétrica del riego, la retención hídrica y las labores de cultivo.
Afrontar estas condiciones ha forjado la filosofía agronómica de Artur. Concibe la agricultura como una conjunción perfecta entre ciencia y práctica de campo, convencido de que no existen recetas universales. La clave reside en adaptarse con flexibilidad a las condiciones de cada campaña. Como explica el propio Artur: «Cada parcela, cada estación y cada año traen consigo nuevos desafíos».
Parte de su método de trabajo consiste en evaluar periódicamente distintas tecnologías en campo para comprobar qué soluciones optimizan mejor su operativa. En 2024, Artur probó en 300 hectáreas de maíz y soja el pulverizador de ultraprecisión (UHP) ARA™ de Ecorobotix, empleando algoritmos de detección que se encontraban en fase final de desarrollo. Los resultados fueron inmediatos y tangibles: con ARA logró un ahorro de entre el 40 % y el 90 % en herbicidas y fertilizantes, en función de la presión de malas hierbas y del tipo de cultivo. Asimismo, registró un incremento del rendimiento de entre el 1 % y el 3 % en el cultivo de maíz, lo que equivale a 140–420 kg/ha adicionales.

«Es muy gratificante cuando, gracias al conocimiento agronómico, al análisis riguroso y al trabajo en equipo, logramos desbloquear el potencial de una parcela y cosechar un mayor rendimiento», destaca Artur.
Lo que empezó como un ensayo en campo se ha transformado en una pieza indispensable de su explotación de cultivos extensivos. Dos años después, ARA trabaja a pleno rendimiento en toda la finca. Al identificar las malas hierbas y aplicar producto exclusivamente sobre las plantas diana, ARA permite a Artur sustituir la pulverización tradicional a todo terreno por una estrategia de protección de cultivos ultraprecisa, capaz de responder de forma localizada a la infestación de cada lote.
«Comprobamos que esta tecnología inaugura un nuevo paradigma en la sanidad vegetal: las decisiones se ejecutan con la máxima precisión y los insumos se aprovechan de una manera infinitamente más eficiente», señala.

En el cómputo global de la explotación, Artur calcula que ARA ha reducido el uso de productos fitosanitarios en un 70 % de media, demostrando que las ventajas agronómicas y económicas comprobadas en parcelas de menor escala se trasladan íntegramente a grandes superficies de cultivos extensivos.
Con 2.700 hectáreas y una amplia diversidad de cultivos, Artur requiere maquinaria que le aporte versatilidad, capacidad de respuesta y exactitud. Al recortar drásticamente la dosis de caldo aplicada en cada pase, ARA frena la acumulación de materias activas en el suelo. Esto no solo preserva la salud y fertilidad edáfica, sino que otorga a Artur una mayor libertad a la hora de planificar las rotaciones de cultivo, permitiéndole alternar parcelas sin temor a que los residuos químicos del suelo condicionen la siembra siguiente.
Estas ventajas son determinantes para el objetivo de Artur: construir una explotación más resiliente y preparada para el futuro. Además, le permite alinear sus prácticas con las exigencias normativas europeas en constante evolución.
«Especialmente ante la retirada y prohibición de numerosas materias activas en la UE y el endurecimiento de los requisitos de sostenibilidad ambiental», subraya.
En definitiva, la prueba de 300 hectáreas con ARA en 2024 fue mucho más que un test agronómico: fue una inversión estratégica. Al poner a prueba la tecnología, Artur constató que ARA reduce costes en insumos, protege el potencial productivo y aporta la flexibilidad operativa necesaria ante las nuevas regulaciones. Mientras las normativas europeas de sostenibilidad siguen avanzando, ARA sitúa a Artur un paso por delante, permitiéndole gestionar sus miles de hectáreas extensivas de forma más rentable, eficiente y sostenible.
